martes, 4 de mayo de 2010

Este día bendito


No se me ocurre una mejor palabra para llamar a este día. Ni se me ocurrirá por que es en verdad un día de bendición.

Gracias a este hermoso día hoy estás con nosotros, pudimos descubrir la belleza de tu alma, la dulzura de tu corazón, la profundidad y hermosura de tu mirada, ese sabor dulce de tus labios al sonreir y ese calor tenue de tus manos al abrazar.

Por eso solo puedo llamar este día bendito, en el que tú, precisamente tú, eres la bendición.

Pienso en tí en este día, y una sonrisa se dibuja en mi alma. Hasta en este instante diminuto se bendice mi vida de tu pensamiento.

Quiera Dios que este día bendito se repita, muchas veces más, hasta encontrarnos un día mano a mano en el mismísimo horizonte, donde contemplaremos el Sol sin Ocaso y el Amor sin sombra, sin distancia y sin espera.

Te amo,

–jn

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