martes, 8 de septiembre de 2009

Brisa Fresca

Amanece lentamente esta mañana
las sombras de la noche poco a poco retroceden
ante el inexorable fulgor del señor Sol.

La vida me parece por un instante
como un oceano que debo atravezar,
desde el fondo oscuro hasta el cielo.

Lo atravieso de un salto, te miro y descansas amor mío.
Si, amor de mi vida que le das sentido a todo.
No me conoces, pero la verdad es que te amo por siempre.

Abre tus ojitos amada mía,
ven acércate a esta ventana,
esta misma que ocultaba tus sueños
y que dejó entrar aquellos miedos
colados por una endija en la noche.

¿Ves? ¡hoy está abierta de par en par!
Ya no se pueden colar los miedos, por que la luz del sol lo inunda todo.
Ya tus sueños no están ya más encerrados, sino que vuelan por el patio,
esperando por tí para que les dejes llegar al cielo.

Amanece lentamente esta mañana,
pero la luz tenue del alba
se entremezcla con la brisa fresca,
húmeda de ilusiones;
no hay tristezas ni alegrías;
solo tú y yo caminando
desnudos de pensamiento y de sentimiento
tomados de la mano tambien desnuda y serena

¿A dónde iremos esta mañana?
A volar uno más de esos sueños, para pintar con su color las nubes del cielo.

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