El miedo paraliza cuando la esperanza es débil, pero ciertamente es el miedo la altura de aquellos que se atreven a tener el valor de ser optimistas en pos de una Esperanza.
Entonces, no es la ausencia de miedo lo que buscamos, sino la certeza de la esperanza que anula cualquier temor. Esa esperanza que se encuentra en el regalo de Dios al que llamamos fe.
Es esa esperanza la que nos lleva a vencer los temores y miedos que nos rodean cada día y que nos son inevitables.
El mundo vive en crisis de estrés, por que tiene miedo y no tiene en su corazón una esperanza firme con la que vencerlo.
Por ello, hoy en este inicio de año, quiero desear para tí que lees, para aquellos a quienes amo, para mí, una esperanza firme: la esperanza de que no estamos solos, sino todo lo contrario. Que cada día de este año y de los que esten por venir podamos vivir asidos a la esperanza de que Dios está con nosotros hasta el fin del tiempo.
Una esperanza tan sólida que ningún viento fuerte pueda hacernos tambalear, la esperanza de que podemos ciertamente caminar sobre el mar en medio de la tormenta, y dar la mano a aquellos que se tambalean.
La esperanza de que no somos víctimas, de que no somos menos, sino de que somos hijos del Dios de Amor, que es todo poderoso, que está exactamente aquí junto a tí, junto a mi.
Que cada día podamos acercarnos a ese Dios de Amor, en la oración, en la interacción con los demás, y podamos cultivar esa fe que nos lleve a verdaderamente mover montañas.
Amén.
1 comentario:
Gracias amor por compartir tan bonito y esperanzador mensajes. Sabernos Hijos Amados de Dios... es el mejor de los motivos para vivir con optimismo, con alegría y con esperanza de que todo lo que sucede en nuestra vida es para nuestro bien, si nos confiamos a su Santa Voluntad y Misericordia!
Albe
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