Miraba tus ojitos abiertos, dulces e inocentes
ávidos de luz, formas y colores.
De pronto me inunda, no se si el miedo o la angustia;
quizás el vértigo de estas alturas
donde jamás imaginé encontrarme;
donde Dios me envió sin merecerlo,
por el empujón de tu sonrisa,
sobre las alas de tus manitas.
Pero es más grande el fuego que me mueve
a dar primero uno, y otro y otro paso.
Ese fuego que calienta el aire respirado
que me hace abrir mis ojos y pensarte
una y otra y otra vez.
Me consume, no como la vela que se deshace,
sino como la lámpara que arde e ilumina,
o como el río que corre y corre...
Dios sabe de este fuego, y este vértigo mios,
de llevarte de la mano, Dios sabe donde.
Por eso mi paz no me abandona, por que al final te veo de Su mano.
2 comentarios:
Mathías... hoy tan pequeño y a la vez tan grande! Cada día conquistas un logro nuevo, cada día creces y nos haces crecer contigo. Hoy quizá no entiendas lo mucho que nos llenas, lo inmensamente felices que nos hace tu vida entre nosotros, pero estoy segura que logras percibir el amor que te tenemos y nos haces sentir el tuyo a través de esas hermosas carcajadas, de tus dulces miradas, de tus tiernas caricias y de tus conquistas diarias!
Me emociona el verte disfrutar del tiempo con tu papito, de ver como te diviertes a su lado... quiera Dios que el amor que entre nosotros tres existe hoy, persista, se alimente, crezca y florezca con cada amanecer.
Te amamos... Tu mami
Dedicado a mi pequeño Mathías.
Publicar un comentario