Papito amado, querido papito
quiero por un momento imaginarte tan cerca
que con mis labios así llamarte pudiera
y encontrar para mi camino una senda
al final de este suspiro mío.
Cómo se fijarían en tus ojos los míos,
y en ese instante mi pensamiento perdido se hallara
en el infinito de tu sonrisa y de tu abrazo querido.
Papito amado, querido papito
quisiera aprender a decirlo tantas veces
que las sombras en frente de mis ojos se disiparan
por tu voz, bendita, que me dice que estas justo aquí conmigo.
Cómo se fijarían tus ojos en los míos,
en un instante de mi alegría, plena
sabiéndote al lado mío.
Papito amado, querido papito
no dejes jamás de llamarme con tu voz, bendita
que me dice que estas ahí...
... a través de una cruz y del Lucero de Nuevo Día.
1 comentario:
Dedicado a nuestro Padre del Cielo
Publicar un comentario